El alcalde de Valladolid, D. Óscar Puente, fue el encargado de presentar al pregonero, justo cuando la ciudad ultima los preparativos, “mundanos y espirituales”, para celebrar su Semana Santa. Habló del pregón como uno de los momentos “más entrañables” de todo el año vallisoletano.

  También comentó que pregonar una Semana Santa “tan carismática y significada” como la de Valladolid “ha de ser un reto importante y ha de producir una emoción difícil de describir”. Tras destacar el currículo de Ángel María de Pablos en la prensa nacional, autonómica y local, Puente subrayó su “virtuosismo poético, su amor por la métrica y su innata inspiración para el verso” y, sobre todo, sus “innumerables” textos referidos a las cofradías, procesiones y liturgias de la Semana Santa de Valladolid.

   El periodista Ángel María de Pablos ensalzó el "corazón" de los vallisoletanos, que "mueven" los pasos de madera de la Semana Santa hasta convertirlas en "imágenes vivas y reales de lo que sucedió hace dos mil años". De Pablos fue el encargado de pregonar la Semana de Pasión vallisoletana de 2018 en la Catedral, un texto, muy poético y periodístico, que lanzó en primera persona y con el que se dirigió a los feligreses que abarrotaron la seo; en este documento tan propio realizó un recorrido por muchas de las procesiones y liturgias que envuelven estos días a la ciudad y en la que, principalmente, habló del "corazón".

  El pregonero, cofrade de las Siete Palabras, mostró su satisfacción por poder pregonar la Semana Santa de su ciudad natal, "después de tantos años soñando con este momento". Aprovechó para recordar a la figura de su padre, también periodista, quien calificó a la Semana de Pasión vallisoletana como "pura maravilla de arte". "No cabe otra definición para el desfile de cristos y dolorosas transidos por el llanto en la resina de sus maderos que, domingo a domingo, de Viernes de Dolores a Resurrección, se vive en esta ciudad que es la mía", recalcó.

  En resumen, "más de una semana de dolor y de amor, de consuelo y de tragedia, de corazones abiertos a la fe y al prójimo, que no hay amor más divino que el amor que se siente por aquellos que, humanos como nosotros, no han tenido la fortuna de verse favorecidos… Más de una semana, sobre todo, de corazones abiertos…".