En una Catedral abarrotada, el Cardenal-Arzobispo de Valladolid, pronunció un maravilloso pregón de la Semana Santa. Don Ricardo Blázquez defendió el papel de las cofradías, animándolas a mantener el sentido artístico y a profundizar en su misión cristiana. Así, pidió a las hermandades que reanimen “incesantemente” las actitudes del auténtico cofrade, ya que la “fe cristiana no se puede perder en detalles irrelevantes. Sin vosotros, nuestra Semana Santa tal cual es no existiría”, aseguró.

    Blázquez, calificó a la Semana de Pasión vallisoletana de “preciosa culturalmente y cristianamente intensa”, y defendió la compatibilidad de la celebración litúrgica con las manifestaciones de piedad popular, ya que ambas “brotan del Evangelio”. El cardenal contrapuso la Semana Santa de Sevilla, “donde no es es posible acallar del todo la vitalidad popular, que precisa explayarse siquiera por la válvula de la saeta”, con la de Valladolid. “En la Semana Santa se expresa auténtica y legítimamente la personalidad de cada pueblo. Por eso, con la expresividad y el recato al ser genuinos ejercen un atractivo poderoso la Semana Santa de Valladolid y la de Sevilla”, afirmó.

    Durante el pregón, don Ricardo también hizo referencia a la figura de Santa Teresa de Jesús, como maestra de oración y como profesora que “nos enseña a mirar piadosamente a Jesucristo”. Blázquez cerró su pregón afirmando que “el Evangelio es en sí Buena Noticia, que llega al corazón alegrándolo, y deseamos que la dicha de reconocer a Dios otorgue a todos sentido luminoso en la vida. Es una oferta preciosa de humanización, de fraternización y de horizonte de esperanza”.